18 jul. 2016

Fragmento It Ends With Us, Colleen Hoover

¡Hola gente linda!

Les tenemos un adelanto de It Ends With Us de Colleen Hoover, libro que se publica el 02 de Agosto.

Iremos actualizando esta entrada cada vez que haya otro fragmento así que,  ¡estén atentos!

La traducción es PROPIA, por lo que si la toman, den CRÉDITOS.




CAPÍTULO 1 

Mientras me siento con un pie a cada lado del precipicio, mirando hacia abajo desde 12 pisos a las calles de Boston, no puedo evitar pensar en el suicidio.

No el mio. Me gusta lo suficiente mi vida para querer ver más allá.

Estoy más enfocada en otra gente, y cómo ellos llegan a una decisión final de solo terminar sus propios días. ¿Alguna vez se arrepienten?En el momento de dejarse ir y un segundo antes de llegar al impacto, debe haber un pequeño remordimiento en esa breve caída libre. ¿Miran hacia el suelo mientras se acerca a ellos y piensan, “Bueno, mierda. Esta fue una mala idea”?

De alguna manera, creo que no.

Pienso mucho sobre la muerte. Particularmente hoy, considerando que justo – doce horas antes- di una de las más épicas elegías que la gente de Plethora, Maine, han sido testigos alguna vez. Está bien, quizás no fue la más épica. Fácilmente pudo haber sido la más desastrosa. Supongo que eso depende a quién le preguntes, a mi madre o a mí. Mi madre, quien probablemente no me hablará por un año después de hoy.

No me malinterpretes: la elegía que di no era lo suficientemente profunda para hacer historia, como la que Brooke Shields dio en el funeral de Michael Jackson. O la que dio la hermana de Steve Job. O la del hermano de Pat Tillman. Pero fue épica a su propia manera.

Estaba nerviosa al principio. Era el funeral del prodigioso Andrew Bloom, después de todo. Adorado alcalde de mi ciudad natal de Plethora, Maine. Dueño de la más prestigiosa agencia de bienes raíces en los límites de la ciudad. Esposo de la sumamente adorada Jenny Bloom, la más reverenciada asistente de profesora en todo Plethora. Y padre de Lily Bloom – la extraña chica con el errático pelo rojo, quien una vez se enamoró del chico sin hogar y trajo gran vergüenza a su familia completa.
Esa sería yo. Soy Lily Bloom, y Andrew era mi padre.

En cuanto terminé de dar su elegía hoy, tomé un vuelo directo a Boston y secuestré la primera azotea que encontré. De nuevo, no porque soy suicida. No tengo planes de saltar de este techo. Realmente solo quería aire fresco y silencio, y maldición si no puedo tenerlo en mi departamento del tercer piso con absolutamente ningún acceso a azotea y sin compañera de cuarto a quien le gusta escucharse a sí misma cantar.
No pensé en qué tan frío sería aquí arriba, eso sí. No es inaguantable, pero no es cómodo tampoco. Por lo menos puedo ver las estrellas. Padres muertos y compañeras de cuarto desesperantes y elegías cuestionables no se sienten tan mal cuando el cielo nocturno es lo suficientemente claro para literalmente sentir la grandeza del universo. Amo cuando el cielo me hace sentir insignificante. Amo esta noche. Bueno… déjame reordenar esa frase para que refleje más apropiadamente mis sentimientos en tiempo pasado. Me gustaba esta noche.
Pero desafortunadamente para mí, la puerta acaba de ser abierta tan fuerte, que espero que la escala escupa a un humano al techo. La puerta se cierra de nuevo y pisadas se mueven suavemente por la suelo. Ni siquiera me molesto en mirar hacia arriba. Quien quiera que sea lo más probable es que ni siquiera me note aquí atrás montando a horcajadas el borde a la izquierda de la puerta. Vienen aquí con tal apuro que no es mi culpa si asumen que están solos.
Suspiro calladamente, cierro mis ojos y apoyo mi cabeza contra la pared de estuco atrás mío, maldiciendo al universo por deslizar este pacífico, introspectivo momento lejos de mi. Lo menos que el universo podría hacer para mí hoy es asegurar que sea una mujer y no un hombre. Si voy a tener compañía, preferiría que fuera femenina. Soy ruda para mi porte y podría probablemente sostenerme en la mayoría de los casos, pero estoy demasiado cómoda ahora mismo para estar en una azotea sola con un extraño en medio de la noche. Quizás tema por mi seguridad y sienta la necesidad de irme, y realmente no quiero hacerlo. Como dije antes…estoy cómoda.
Finalmente dejo a mi ojos hacer un viaje por la silueta que se está apoyando en la cornisa. Como tengo suerte, definitivamente es masculina. Incluso apoyándose sobre la barandilla, puedo decir que es alto. Hombros anchos crean un fuerte contraste al frágil modo en que está sosteniendo su cabeza en su manos. Apenas puedo notar el fuerte subir y bajar de su espalda mientras toma profundos respiros y los fuerza afuera cuando los termina.
Pareciera ser que está al borde de un colapso. Contemplo hablar para hacerle saber que tiene compañía, o aclarar mi garganta, pero entre pensarlo y realmente hacerlo, él se da vuelta y patea una de las sillas del patio tras él.
Me encojo mientras se desliza por por el piso, pero como él no se da cuenta que tiene audiencia, el hombre no para con tan solo esa patada. Patea la silla repetidamente, una y otra vez. En vez de doblarse por la fuerza de la fuerza bruta de su pie, todo lo que la silla hace es deslizarse más y más lejos de él.
Esa silla debe estar hecha de polímero tipo marino.  
Una vez vi a mi padre golpear una mesa del patio de afuera de este tipo y prácticamente se rió de él. Abolló su parachoque, pero ni siquiera rayó la mesa.
Este tipo debe darse cuenta que no es un igual para material de tan alta calidad, porque finalmente para  de patear la silla. Ahora está parado sobre ella, manos apretadas en puños a sus lados. Para ser honesta, estoy un poco envidiosa. Aquí está este tipo, echando afuera su agresión en un mobiliario de un patio como un campeón. Obviamente ha tenido un día de mierda, como yo, pero yo guardo mi agresión hasta que se manifiesta de una manera pasiva-agresiva, este chico tiene una salida.
Mi salida solía ser jardinear. Cualquier momento en que estaba estresada, solo iba al patio trasero y quitaba cada hierba que podía encontrar. Pero desde el día que me mudé a Boston dos años atrás, ni siquiera tengo un patio trasero. O un patio. Ni siquiera tengo hierbas.
Quizás necesito invertir en una silla de patio de polímero tipo marino.
Miro al tipo un momento más, preguntándome si alguna vez se moverá. Solo está parado ahí, mirando hacia la silla. Sus manos ya no están en puños. Están descansando en sus caderas, y noto por primera vez cómo su polera no le calza muy bien alrededor de sus biceps. Le calza en todos los otros lados, pero sus brazos son enormes. Él comienza a buscar en sus bolsillos hasta que encuentra lo que ha estado buscando y – en lo que estoy segura es probablemente un esfuerzo por soltar más agresividad- prende un porro.
Tengo veintitrés, he ido a la Universidad y he fumado la misma droga recreacionalmente una o dos veces. No voy a juzgar a este chico por sentir la necesidad de drogarse en privado. Pero esa es la cuestión – él no está en privado. Solo que todavía no sabe eso.
Toma una larga fumada de su porro y comienza a darse vuelta a la cornisa. Me nota cuando está exhalando. Para de caminar el segundo que nuestros ojos se encuentran. Su expresión no muestra sorpresa, ni tampoco diversión cuando me ve. Está a 10 pies lejos de mí, pero hay suficiente luz de las estrellas que puedo ver sus ojos y lentamente se arrastran por mi cuerpo sin revelar un solo pensamiento. Este tipo guarda bien sus cartas. Su mirada es estrecha y su boca está tensa, como una versión masculina de la Mona Lisa.

-¿Cuál es tu nombre?- pregunta. 
Actualizado: 28/07

Siento su voz en mi estómago. Eso no es Bueno. Las voces deberían parar en los oídos, pero a veces – no muy seguido, en realidad- una voz penetra más allá de mis oídos y reverbera directo a mi cuerpo. Él tiene una de esas voces. Profunda, confiada, y poquito como mantequilla.
Cuando no le respondo, lleva de nuevo el porro a su boca e inhala otra vez.
-Lily-. Digo finalmente. Odio mi voz. Suena muy débil como para siquiera llegar a sus oídos desde aquí, mucho menos reverberar dentro de su cuerpo.
Levanta su barbilla un poco y  empuja su cabeza hacia mí. -¿Podrías, por favor, bajarte de ahí, Lily?- 
No es hasta que lo dice que noto su postura. Está parado derecho ahora, incluso rígido. Casi como si estuviera nervioso de que me voy a caer. No lo haré. El borde es al menos un pie de ancho, y no estoy mayoritariamente en el lado del suelo. Podría fácilmente agarrarme antes de caer, sin mencionar que tengo el viento a mi favor.
Miro hacia abajo a mis piernas y luego hacia arriba a él. –No gracias, estoy bastante cómoda donde estoy.-
Gira un poco, como si no pudiera mirar directo a mi.-Por favor baja- Es más una demanda ahora, a pesar del uso de la palabra por favor. – Hay siete sillas vacías aquí-
-Casi seis- Corrijo, recordándole que acaba de intentar asesinar a una. Él no encuentra graciosa mi respuesta. Cuando fallo en acatar sus órdenes, da unos pasos más cerca.
-Estás a apenas a tres pies de caer a tu muerte. He estado mucho alrededor de ella por un día.- Me señala que me baje de nuevo. – Me pones nervioso. Sin mencionar que arruinas mi subidón-. 
Ruedo mis ojos y muevo mis piernas de lugar. –Que el cielo prohiba que un porro sea malgastado.- Me empujo hacia abajo y limpio mis manos en mis jeans. -¿Mejor?- Digo mientras camino hacia él.
Él suelta una bocanada de aire, como si verme en la cornisa del techo lo hubiese tenido aguantando el aliento. Lo paso para dirigirme al otro lado de la azotea con una mejor vista, y mientras lo hago, no puedo evitar notar cuán infortunadamente lindo es él.
No. Lindo es un insulto.
Este hombre es hermoso. Bien afeitado, huele como dinero, luce muchos años mayor que yo. Sus ojos se arrugan en las esquinas mientras me siguen, y sus labios parecen desaprobar, incluso si no lo están. Cuando alcanzo el lado del edificio que mira hacia la calle, me inclino adelante y miro fijo a los autos abajo, tratando de no parecer impresionada por él. Puedo decir solo por su corte de pelo que es el tipo de hombre por el que la gente se impresiona fácilmente, y me rehúso a alimentar a su ego. No que haya hecho nada para hacerme pensar que incluso tiene uno. Pero está usando una polera Burberry casual, y no estoy segura si he estado alguna vez en el radar de alguien que casualmente pueda comprar una.
Escucho pisadas acercándose por detrás mio, y luego él se apoya en la baranda a mi lado. Desde la esquina de mi ojo, veo que toma otra calada de su porro. Cuando termina, me ofrece, pero declino. La última cosa que necesito es estar drogada alrededor de este tipo. Su voz es una droga en sí misma. Como que quiero oírla de nuevo, por lo que lanzo una pregunta en su dirección.  
-Entonces, ¿Por qué la silla te hizo enojar tanto?-
Me mira, Como, realmente me mira.  Sus ojos encuentran los míos y solo se queda mirando, duro, como si todos mis secretos están aquí mismo en mi cara. Nunca he visto ojos tan oscuros como los suyos. Quizás lo he hecho, pero parecen oscurecerse más cuando están conectados a una presencia tan intimidante.  No responde a mi pregunta, pero mi curiosidad no descansa fácilmente. Si él me va a forzar a dejar una muy pacífica y cómoda cornisa, espero que él me entretenga con respuestas a mis entrometidas preguntas.
-¿Fue una mujer?- pregunto. -¿Rompió tu corazón?-
Se ríe un poco con esa pregunta. –Si tan solo mis problemas fueran asuntos tan triviales como los del corazón- . Se apoya en el muro para poder mirarme. -¿En qué piso vives?- Él lame su dedo y pellizca el final de su porro, luego lo pone en su bolsillo. – Nunca te he notado antes-.
-Eso es porque no vivo aquí- Apunto en la dirección de mi departamento.- ¿Ves ese edificio de seguros?-
Entrecierra los ojos mientras mira en la dirección que apunto –Sí-.
-Vivo en el edificio de al lado. Es muy bajo para verlo desde aquí. Solo tiene tres pisos-.
Me está enfrentando de nuevo, descansando su codo en el borde.- Si vives por allá, ¿qué haces aquí? ¿Tu novio vive aquí o algo?
Su comentario de alguna forma me hace sentir barata. Fue demasiado fácil – una frase para ligar amateur. Por cómo luces, sé que debe tener mejores habilidades que esas. Me hace pensar que guarda las frases para ligar más difíciles para las mujeres más valiosas.
-Tienes una linda azotea- Le digo. Levanta una ceja, esperando más explicación. – Quería aire fresco. Algún lugar donde pensar. Busqué en Google Earth y encontré el condominio de apartamentos más cercano con una azotea decente.”
Me mira con una sonrisa. –Al menos eres económica-él dice. – Esa es una Buena cualidad para tener-.
¿Al menos?
Asiento, porque soy económica. Y es una buena cualidad para tener.
-¿Por qué necesitabas aire fresco?-Pregunta.
Porque enterré a mi padre hoy y di un elegía épicamente desastrosa y ahora  me siento  como si no pudiera respirar.
Miro hacia adelante de nuevo y lentamente exhalo. -¿Podemos no hablar por un rato?-.
Parece un poco aliviado que pedí por silencio. Se inclina en el borde y deja que un brazo cuelgue mientras mira hacia abajo a la calle. Se queda así por un rato, y me quedo mirándolo todo el tiempo. Probablemente sabe que lo estoy mirando, pero parece que no le importa.
-Un chico se cayó del techo el mes pasado- dice.
Estaría enojada por su falta de respeto a mi pedido de silencio, pero estoy un poco intrigada.
-¿Fue un accidente?-.
Encoge los hombros. –Nadie sabe. Pasó en la tarde. Su esposa dijo que ella estaba cocinando la cena y él le dijo que vendría aquí para tomar fotografías del atardecer. Era un fotógrafo. Piensan que se estaba apoyando en la cornisa para sacar la foto de la línea del cielo y se tropezó-.
Miro sobre el borde, preguntándome cómo alguien podría ponerse a sí mismo en una situación en donde podrían caerse por accidente. Pero luego recuerdo que yo estaba sentada a horcajadas en el borde al otro lado del techo unos pocos minutos antes.
-Cuando me hermana me dijo qué había pasado, lo único en lo que pude pensar fue si pudo o no obtener la toma. Esperaba que su cámara no se haya caído con él, porque eso hubiera sido una verdadera pérdida, ¿sabes?. ¿Morir por tu amor a la fotografía, pero ni siquiera pudiste sacar la última toma que te costó la vida?
Su pensamiento me hace reír. Aunque no estoy segura si debo reírme de eso. -¿Siempre dices exactamente lo que está en tu mente?-.
Encoje los brazos – No a la mayoría la gente-.
Esto me hace sonreír. Me gusta que ni siquiera me conoce, pero por cualquier razón, no soy considerada la mayoría de la gente para él.
*Continuará*

12 comentarios:

Daniela Romani dijo...

No lei nada de Collen Hoover aun y la verdad es que le tengo muchas ganas!!! A ver si cae alguno de sus libros en mis manos.
Un besazo y gracias por la info

lourdes pacherres saavedra dijo...

Mier-daaa! 😱😱😱😱

Geraldine García dijo...

Nooooo!!!!! Lo cortó cuando se ponía interesante jajajaja :( primer capítulo y ya me enganché

Unknown dijo...

Lo amo, definitivamente necesito mas��������

Angie R5 dijo...

Dios, Colleen nunca me decepciona. ¡Estoy tan emocionada por esto!

Angie R5 dijo...

Amiga, ¿qué esperas? ¡Los amarás! Todos y cada uno de sus libros son únicos, hermosos y te dejan marcada<3 deberías leer alguno de sus otros trabajos antes de que este libro se publique. ¡Te lo recomiendo!

Melisa gisela dijo...

Chicas ustsds van a traducir todo el libro?

Melisa gisela dijo...

Chicas ustsds van a traducir todo el libro?

locasxloslibros dijo...

Hola! No. Solo los fragmentos que han ido saliendo. La verdad es que no tengo tiempo para el libro completo y creemos que el mismo foro de siempre (LDC) serán las encargadas de traducirlo.

Flower dijo...

OMG... menos mal que queda nada para poder leeelo o moriría!!!
Unas pocas líneas y sé que me mantendrá despierta toda la noche hasta terminarlo ��❤��

Flower dijo...

OMG... menos mal que queda nada para poder leeelo o moriría!!!
Unas pocas líneas y sé que me mantendrá despierta toda la noche hasta terminarlo ��❤��

Asumpta De Alba dijo...

Me gustó el principio :)

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